Por. Verónica Irene Batiz-Vegas de Samar @verobatiz
Hija de un arquitecto y una doctora en Lenguas Romances, Wenceslao Batiz Martínez Negrete e Irene Vegas García, por ende, nací en un hogar donde se respiraba arte, poesía, música, platicas filosóficas y de viajes alrededor del mundo, sumado a la degustación de platillos exóticos cocinados por mi mamá.
Desde niña fui decidida, aventada y valiente. Nací con la consigna de la justicia, de exigir respeto hacia mi persona, de luchar por lo que quiero y sin miedo al trabajo.
Desde la pre-adolescencia fui en pos de mis sueños. Con la creatividad a flor de piel y a lo largo de mi vida me he desarrollado en todas las áreas para las cuales sentí un llamado, girando alrededor del arte en todas sus expresiones.
Fui actriz, cantante, canta autor, modelo, diseñadora de moda, maestra de niños.
Soy escritora, cocinera, y ante todas estas cosas madre de 4 hijos e hijas a quienes amo con toda mi alma, espíritu y corazón.
Ellos son: Andrea Garza-Batiz de Duran, Daniela Garza Batiz, Luis Ricardo y Gabriel Alejandro Samar Batiz.
Me dicen Vero, Verito, la güera o la Doña. Estoy casada con Ricardo Samar Baruqui desde hace 21 años y en la actualidad aparte de ser la fundadora y editora de Editorial In Trend desde hace quince años, estoy al frente del Bistro La Doña Delicias del Líbano desde hace cinco años y medio, mismo del cual soy la creadora y cocinera.



Inicie mi vida de emprendedora creando mi primer negocio a los 8 años de edad. Hoy por hoy tengo en mi haber varios negocios que me nutrieron y de los cuales me siento orgullosa:
Chiquitines Fashion (junto a mi gran amiga Luly Arroyo), Talent Studio Creative Learning System, Batiz Alta costura, InTrend Magazine e InTrend Weddings, Ivy fashion Affair (estos 4 últimos los funde y dirigí junto a mi hija mayor Andrea, quien fue mi socia por muchos años).
Un día de Abril 2020, de pronto mi vida tomo un giro de 160 grados. Mientras nos disponíamos a lanzar nuestra nueva edición de In Trend Magazine, un tirano llegó sigilosamente a nuestras vidas, ¡una pandemia que nos movió el tapete a todos alrededor del mundo!
En ese momento no pudimos imprimir la revista, y tampoco sacar la revista digital porque descubrimos que alguien nos había jaqueado el sitio web de la revista.
Por otro lado, la segunda edición de Ivy Fashion Affair se quedó a medias en plena planeación, y así como muchas personas me quede en shock sin saber qué hacer.
A veces la vida nos zarandea para obligarnos a crecer al salir de nuestro lugar cómodo y conocido y toparnos con la desventura, la soledad, el miedo y la incertidumbre.
Por fortuna soy una persona que se pone en movimiento ante la adversidad ya que así fue mi vida desde temprana edad.
Recuerdo que a mis 3 años de edad mi mamá estudiaba la licenciatura en Letras Españolas en el Tecnológico de Monterrey, por lo cual no la veíamos mucho mi hermano Wen, y yo. Mi papá edificaba bellas obras en Monterrey,
como la afamada residencia del Manotas de Vereda alta y gran parte de Olinalá. Colaboro con su primo hermano Eduardo Padilla Martínez-Negrete en la creación de Nuestra Señora de Fátima diseñando los bellos pilares cóncavos que residen en el interior, y edificó muchas residencias en San pedro inclusive una para Don Roberto Garza Sada. Asi mismo, en su natal Durango, y otras partes de la República, edificó hermosas obras.
De pronto mi vida se convirtió en un torbellino, se graduó mi mamá, mis padres se divorciaron y mi mamá empacó maletas para seguir sus estudios de post grado en California donde en los 70’s obtuvo su Doctorado en Lenguas Romances y Literatura en la Universidad de California U.C. Berkeley.
Deje atrás la seguridad del American School Foundation de Monterrey, a mis amigas, mis amados padrinos Adán y Chata Lozano y mis primos, ¡mi ciudad, Monterrey! Y lo más doloroso, a mí amado padre.
Fuimos en pos de los sueños de mi madre y mi vida cambio de la noche a la mañana. A lo largo de 15 años nos mudamos muchas veces dentro de Estados Unidos ya que después de obtener el doctorado mi mamá fue contratada por varias universidades de prestigio internacional como UCLA, Dartmouth College, Tulane y Cornell; después regresó a Monterrey, donde fue profesora a nivel de maestría en la UDEM, creando la carrera de Humanidades de la misma institución.

También vivimos en España, Nicaragua y Perú, y hoy en día puedo decir que soy ciudadana del mundo, aunque donde llevo más años consecutivos es en Monterrey donde regrese después de 20 años.
Muchas veces lloré por los cambios, por dejar una vez más a mis amigas, por tener que volver a empezar, una y otra vez, debido a las mudanzas. Solo veía a mi papá los veranos que viajábamos a México para estar con él. No tuve raíces, ni familia; me arrebataron la seguridad que el entorno cómodo te ofrece.
Pero todo esto me fortaleció, me dio una visión más amplia de la vida, aprendí a superar obstáculos. La incomodidad se convirtió en lo natural, aprendí a tener paciencia, a aceptar los cambios, y sortearlos y obtuve una seguridad muy dentro de mí, una certeza que nada me podía detener.
Una necesidad nació en mí de ir detrás de mis sueños.
Aprendí a muy temprana edad que el tiempo apremiaba puesto que en cualquier momento la vida te podía arrebatar las cosas, y todo podría cambiar y creo que esto se hizo latente en mí pues fui sobreviviente de muchas situaciones que viví.
Creo que, debido a eso, cuando llegó la pandemia a mi vida, no me paralice, no me aterre y más bien me puse en acción. Un día que hacia limpieza profunda en mi casa, encontré los volantes que mande a hacer 18 años atrás cuando lance Delicias del Líbano para eventos sociales.
Dios me mando el mensaje que lo pusiera en acción al grito de ya.
Llevaba varios años buscando una plaza para abrir “Delicias del Líbano”, y un año antes de la pandemia había separado un local en una plaza hermosa al sur de la ciudad.
Traía la idea de abrir mi bistro sumado a todo lo demás que realizaba y el plan era abrir cuando terminaran esa plaza. Pero con la llegada del Covid y todos los cambios que eso trajo, al tener mis volantes en mis manos decidí ese mismo día poner en marcha un plan express.
Empecé con un menú pequeño con varios platillos que llevaba años preparando para mi familia y amigos: ceviche peruano, puchero de res, frijoles negros y las tortas de pierna. Todo esto mientras que creaba el menú libanés, y a los dos meses con el apoyo de mi esposo y mi familia, lance “La Doña Delicias del Líbano”, desde mi casa con servicio a domicilio
a toda la ciudad. ¡Así mi plan se adelantó!
Porque los tiempos de Dios, quién es me guía y mi sostén, son perfectos.

Tras arduo trabajo, de lunes a domingo, sin parar, sin viajes, ni descanso, fui creando este espacio donde pueden encontrar diversos platillos auténticos libaneses y mi torta y wrap insignia de pierna “La Doña”, así como muchas delicias preparadas con amor y entrega total.
Me preguntan por qué le puse “La Doña” en vez de la Siti Delicias del Líbano, y como le he platico
a mis comensales y amigos, soy una mujer mexicana – peruana. Mi esposo, Ricardo Samar Baruqui, es mexicano-libanés y sus padres nacieron en el Líbano.
Quise darle una identidad al nombre, a la marca; La DOÑA es una mujer mexicana que cocina comida libanesa.
Recetas auténticas, deliciosas, algunas creadas por Doña Elena Baruqui de Samar, mi suegra que en paz descansa, mismas que hoy en día preparo yo con amor y esmero en cada platillo, con mi toque y mis raíces y varios platillos de mi creación.
Por otro lado, a lo largo de los años, muchas personas se dirigen a mí como Doña Vero. Será por mi carácter fuerte
y decidido, que nada me tumba, nada me detiene, que no conozco el NO, el no se puede, no podrás, el es muy difícil, o no es el momento oportuno.
Nada de eso jamás me ha detenido, más bien esos comentarios me han impulsado a realizar mis sueños.

El mundo no se detiene por los cambios, nosotros tenemos que buscar ese rayo de luz, esa esperanza para movernos con los tiempos y las adversidades.
Soy una mujer intrépida que pone acción a las cosas, giro en torno al movimiento, así como un girasol que se mueve al compás del sol para crecer más rápido, más fuerte, y obtener mayor fortaleza en su estructura. Así me defino.
Invito a todos a visitar nuestros bistrós:
SAN PEDRO
Distrito Armida
La Doña Delicias del Líbano Circuito Frida Kahlo #303, Haciendas de la Sierra, Valle Oriente San Pedro, Garza García, N.L. C.P. 66278
SUR DE MONTERREY
Fracc. La Toscana
Calle Pienza 124
Carretera Nacional
C.P. 64983
Para eventos especiales sociales
y corporativos, banquetes, catering: CEL. +52 (81) 8280 8642
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